El 3 de octubre de 2000 se publicó “Put Your Head On My Shoulder: The Very Best Of Paul Anka”, una recopilación que reunió algunos de los temas más recordados de una de las grandes figuras de la música popular del siglo XX.
El álbum funciona como un recorrido por diferentes momentos de la extensa trayectoria de Paul Anka, cantante y compositor canadiense que consiguió convertirse en una de las figuras más importantes del pop y el rock and roll durante las décadas de 1950 y 1960.
Lejos de tratarse de un nuevo disco de estudio, la producción fue concebida como una colección de canciones que permite repasar una carrera que ya llevaba varias décadas y que había dejado una importante cantidad de clásicos.
Paul Anka nació en Ottawa, Canadá, en 1941. Desde sus primeros años mostró una marcada facilidad para la composición y la interpretación.
Su gran salto llegó en 1957, cuando tenía apenas 16 años, gracias a “Diana”. La canción se convirtió rápidamente en un éxito internacional y colocó al joven artista en el centro de la escena musical.
A partir de entonces, Anka comenzó a construir una carrera que se extendería durante más de medio siglo y que lo llevaría a destacarse no solamente como cantante, sino también como uno de los compositores más prolíficos de su generación.
Entre las canciones reunidas en el recopilatorio aparece una de las composiciones más reconocidas de toda su carrera: “Put Your Head on My Shoulder”.
La canción fue grabada originalmente en 1958 y publicada como sencillo en 1959. Su melodía romántica y su interpretación cercana ayudaron a convertirla en uno de los grandes éxitos de Anka. El tema llegó hasta el segundo puesto del Billboard Hot 100, quedando detrás de “Mack the Knife”, interpretada por Bobby Darin.
Con el tiempo, la canción fue versionada por diferentes artistas y continuó encontrando nuevas audiencias. Su sencilla propuesta romántica permitió que atravesara generaciones y mantuviera su lugar entre las composiciones más recordadas del cantante.
“Put Your Head On My Shoulder: The Very Best Of Paul Anka” reúne 22 canciones y recorre principalmente el período más importante de sus primeros años como artista.
Además del tema que da nombre al álbum, aparecen clásicos como “Diana”, “You Are My Destiny”, “Crazy Love”, “Lonely Boy”, “Puppy Love”, “Time to Cry” y “My Home Town”.
También forman parte de la colección canciones como “A Steel Guitar and a Glass of Wine”, “Eso Beso (That Kiss!)”, “Remember Diana” e “It Doesn’t Matter Anymore”.
En total, el recopilatorio ofrece alrededor de 50 minutos de música y funciona como una síntesis de una etapa fundamental de la carrera de Anka.

Una de las características más importantes de Paul Anka fue su capacidad para escribir canciones tanto para sí mismo como para otros intérpretes.
Entre sus trabajos más conocidos como compositor se encuentra “It Doesn’t Matter Anymore”, canción escrita para Buddy Holly poco antes de la muerte del legendario músico.
Pero uno de los capítulos más destacados de su carrera como autor llegó años después con “My Way”, la canción que se convertiría en uno de los mayores clásicos asociados a Frank Sinatra.
La composición original había sido creada en francés por Claude François y Jacques Revaux. Anka escribió la letra en inglés y fue esa adaptación la que terminó convirtiéndose en la versión mundialmente conocida.
De esta manera, su influencia no quedó limitada a sus propias grabaciones. Sus composiciones también pasaron a formar parte del repertorio de grandes artistas.
El éxito de Paul Anka comenzó en plena explosión del rock and roll, pero su carrera logró mantenerse durante décadas.
A diferencia de muchos artistas que alcanzaron popularidad en los años 50 y posteriormente quedaron vinculados exclusivamente a aquella época, Anka continuó grabando, realizando presentaciones y trabajando con diferentes estilos musicales.
Su repertorio fue incorporando elementos del pop, swing y jazz, mientras que su actividad como compositor le permitió mantenerse conectado con distintas generaciones de músicos y públicos.
El propio contenido del recopilatorio refleja esa amplitud: junto a sus primeros éxitos aparecen canciones pertenecientes a diferentes momentos de su carrera.
Quizás uno de los mayores méritos de Anka sea haber conseguido construir una carrera alrededor de canciones que permanecieron vigentes mucho después de su lanzamiento original.
“Diana” lo convirtió en una estrella cuando todavía era adolescente. “Lonely Boy”, “You Are My Destiny” y “Puppy Love” consolidaron su popularidad, mientras que “Put Your Head on My Shoulder” terminó convirtiéndose en una de sus composiciones más reconocibles.
La recopilación también permite observar cómo algunas de esas canciones fueron posteriormente reinterpretadas y regrabadas, demostrando que el repertorio de Anka podía adaptarse a diferentes épocas y estilos.

La publicación de “Put Your Head On My Shoulder: The Very Best Of Paul Anka” representó, en ese sentido, una oportunidad para volver a recorrer una trayectoria que ya superaba las cuatro décadas.
El recopilatorio no solamente reúne canciones conocidas: también funciona como una fotografía de una época en la que los grandes intérpretes necesitaban combinar talento vocal, presencia escénica y capacidad para escribir canciones que pudieran quedar en la memoria del público.
Paul Anka consiguió reunir esas tres características y, además, mantuvo una carrera particularmente extensa.
Desde aquella primera explosión de “Diana” en 1957 hasta la publicación de este recopilatorio en el año 2000, habían pasado más de cuatro décadas de actividad musical.
Durante ese tiempo, Anka fue testigo de enormes transformaciones en la industria: el nacimiento del rock and roll, la llegada de nuevas generaciones de artistas, los cambios en los formatos de grabación y las distintas transformaciones de la música popular.
Sin embargo, sus canciones continuaron encontrando un lugar.
“Put Your Head On My Shoulder: The Very Best Of Paul Anka” quedó así como una colección que permite recuperar buena parte de esa historia y recordar a un artista que consiguió convertir el amor, la nostalgia y las emociones cotidianas en canciones que atravesaron generaciones.
Más de dos décadas después de aquella recopilación, temas como “Diana”, “Lonely Boy”, “Puppy Love” y “Put Your Head on My Shoulder” siguen formando parte de la memoria musical colectiva.
Y ese quizás sea el mejor reflejo del legado de Paul Anka: haber comenzado como un joven cantante canadiense en los años 50 y haber conseguido que sus canciones continuaran sonando mucho tiempo después, cuando las modas y las generaciones ya habían cambiado.